Los encuentros son una parte
fundamental en los juegos de rol. Pueden considerarse como las diferentes
escenas por las que avanzan los personajes en la historia. Los hay de dos
tipos: de combate y los de no combate. Ocupémonos de éstos primero.
Los encuentros sin combate son los que
desarrollan la exploración y el roleo entre los jugadores. Los personajes deben
permanecer activos, resolviendo puzles, explorando sarcófagos, intentando
escapar de una trampa venenosa, convenciendo a un NPC de que les de cierta
información, etc.
Así podemos observar que este tipo de
encuentros no deben ser aburridos, sino hasta esperados por los jugadores.
Los encuentros de combate también
deben ser esperados por los jugadores (no temidos); deben estar llenos de
acción obligatoriamente, pero con un peligro moderado diseñado para el nivel de
los personajes. Claro, a menos que se haya pactado de antemano que la partida
sería mortal. En todo caso, la emoción siempre debe estar presente.
El DM tiene que ser cuidadoso en que
el combate no se desarrolle como una carnicería. Los monstruos no deben acabar
con los personajes fácilmente, ni los personajes a los monstruos. Pero tampoco
caer en el papel de niñera, cuidando a los personajes de todo peligro. Eso
resta emoción inexorablemente. Se debe llegar a un punto medio, ¿pero como
hacerlo? El DMG en su página 82 ofrece un método para balancear encuentros de
combate basado en el nivel de desafío de los monstruos. No entraremos en cifras
en este artículo, pero resumiremos los pasos del método:
1.
Hay que
definir en que categoría ubicaremos el combate (fácil, intermedio, difícil o
mortal).
2.
Basándose en
los niveles de los personajes hay que buscar el umbral de PX que corresponda a
la categoría deseada, según la tabla de umbral de PX que aparece en la DMG pag.
82. Determinamos los umbrales sumando los de cada personaje según el nivel que
tengan.
3.
Luego,
determinamos el total de PX de los monstruos sumando los de cada uno de ellos.
Al ser más de uno, se debe buscar el multiplicador correspondiente a la
cantidad de ellos, y aplicarlo a la suma multiplicándolo, y así se va
definiendo el nivel de desafío del combate.
¡Y listo! Ya
tienes un encuentro de combate ajustado para el nivel de tus jugadores.
Para terminar, un
consejo: no olvidemos que los encuentros serán más divertidos mientras
más emocionantes, asombrosos e inesperados sean. Y deben ayudarte como DM a que
la historia avance.

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